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09 Relaccion de F. Dettori

Nuraghe Nuracale: las primeras excavaciònes

- EL NURAGHE NURACALE Y SU TERRITORIO
- EL MONUMENTO
- El HUECO SUPERIOR DE LA TORRE CENTRAL A2
- EL CORRAL B
- EL HUECO-ESCALERA H
- EL HUECO G
- EL RESTAURO

MAS ARTICULOS
- El Nurague Nuracale: un ejemplo de control del territorio en el Montiferru, de Federica Dettori)


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Las fotos del opuscolo "Nuracale i primi scavi" están disponibles en la GALERIA FOTOGRAFICA relativa a Nurague Nuracale.

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Las fotos del opuscolo "Nuracale i primi scavi" están disponibles en la

GALERIA FOTOGRAFICA

relativa a Nurague Nuracale.



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El Nurague Nuracale: un ejemplo de control del territorio en el Montiferru

De Federica Dettori




01 - síntesis



El Nuraghe Nuracale surge imponente en la homónima localidad, en territorio de Scano Montiferro, pequeño pueblo en provincia de Oristano, situado en la ladera occidental del macizo del Montiferru y confinante con Marghine y Planargia.


Se situa sobre un promontorio rocoso alto unos 400 m snm dominando el valle adonde el Rio Mannu corre. La pendiente que se crea da vida a un paisaje inaccesible, que alterna ásperas rocas a vegetación florida, con cuotas que van de 200 a 500m snm. , fig. 1, 1, (Usé, Cossu, Dettori 2004.)



Su posición permitió el control de la extensa aldea, del río de abajo, de gran parte de los nuragues presentes en el territorio de Scano Montiferro y en los territorios cercanos, y de la costa que se extiende hasta Cornus de Bosa. Por eso, tuvo que constituir un importante punto de referencia por las tribus que habitaron la zona, de la edad nuragica hasta la alta Edad Media, fase en que es fuerte la frecuentación humana. La vida del monumento inició entre el 1500 y el 1350 a. C., para durar hasta hoy en día. Eso gracias a la fertilidad del territorio, alimentado por el curso del rio Mannu. El nuraghe se presenta particularmente insólito para la técnica constructiva valiente y experimental.



02 - aspecto

El nuraghe en cuestión es un quadrilobado realizado con técnica poligonal, con grandes

bloques de basalto, roca de que es particularmente rico el territorio que inicia probablemente su vida del Bronce Mediano. Presenta un insólito y vasto corral a L, de 90 mq, denominado B, sobre el que se asoman las entradas de tres de las cuatro torres laterales C D, E, y aquel de la torre central A. se asoma además una escalera, H, que, formando un leve semicurva, pone en comunicación el corral mismo con las explanadas de la cortina Oeste. Frente a tal escalera, realizada dentro del espesor mural incluido entre la torre Noroeste, F y la torre central, es situado un silo, que tuvo que tener un acceso de lo alto, en cuántas las excavaciones no han destacado ningún entrada a la base,( Usai, Cossu, Dettori, Manca 2006). De la torre F, derrumbada abundantemente, no ha sido localizado todavía la entrada. Es probable que la escalera hallada en este sector, sirviera para acceder de lo alto sea a la torre en cuestión sea al silo.


De notable interés es el modo en que se desarrolla la escalera de la torre central: en efecto ella nace como escalera de habitación, elevada, en el plan inferior (A1) y culmina como escalera de pasaje en el primer plan (A2), muy empinada del principio al final. Desemboca por lo tanto sobre un descansillo del escalera del que parten también los peldaños por un eventual según llano del mastio, ya completamente derrumbado, o por una terraza. No se tiene pues una constancia en el desarrollo de la escalera pero bastante la que parece una experimentación, (Usai, Cossu, Dettori 2004).


No está todavía claro si el nuraghe como quadrilobado sea fruto de un proyecto unitario o si las sumas sean sucesivamente suerte al mastio.


Del sector Oeste del vasto corral, proviene una elevada cantidad de curtidos de arenisca blanca que tuvieron que constituir parte de una estructura nuragica todavía no identificada. Muchos curtidos se distinguen por la forma insólita: algunos semejan ser asientos, otros de los goznes de sección circular, otra ancla de los marcos; la mayor parte también presenta el claro paso del cincel y por lo tanto un atento acabado de los trozos, que debieron ser atados con fusiones de de plomo, algunos de los que halladas en esta zona, (Usai, Cossu, Dettori, Manca 2006). Algunos trozos presentan las señales de una continua y repetitiva acción del fuego pero no nos es dado saber si se liberan de una acción antropica voluntaria o de atribuirse a los numerosos incendios que han invertido el monumento, también en tiempos recientes. La estructura en cuestión, ya completamente perdida, pudo surgir sobre las explanadas y ser en fin colapsada dentro del corral. El derrumbamiento de la estructura yace sobre curtidos en arenisca y basalto verosímilmente perteneciente al coronamiento del mastio y la cortina Oeste, caídos pues en precedencia.



03-empleo reciente

Hasta el 2002 el sitio fue ocupado y reutilizado como henil (D) (Usai, Cossu, Dettori, Manca 2006) y hospitalización por animales (E) del pues propietario del terreno, el que ha efectuado también modificaciones estructurales y restauraciones en las torres D y E: tiene en efecto en ambas creación un paso de acceso, probablemente explotando un derrumbamiento, y en la torre D ha reconstruido con piedras de medianas dimensiones la parte de arriba. En la misma torre, ha sido destacado, y es todavía visible, un suelo risalente al final del 1800 realizado con piedras de medianas dimensiones, (Usai, Cossu, Dettori, Manca 2006). La torre D suplió por lo tanto, antes que de henil, de choza para el pastor y probablemente fue poblado en los períodos invernales, como a veces sucede en los campos de Scano Montiferro.



04-El control del territorio

El territorio de Scano Montiferro se distingue por la cantidad de monumentos arqueológicos presentes, pertenecientes a épocas diferentes: el nurague Nuracale es precedido en efecto de otros nuragues más arcaicos a pasillo o a habitación embrionaria, que pero al revés no mantuvieron a lo largo de un papel dominante en el territorio. Su presencia, junto a aquel de otros nuragues simples y complejos, de las tumbas megalíticas, de los asentamientos nuragicos, púnicos, romanos y medioevales certificados de los manantiales y de las recuperaciones fortuitas, testimonian la estrecha ocupación del territorio en cuestión, (Usai, Cossu, Dettori 2004; Usai 2004,). A un atenta análisis de la distribución de los nuragues, se hace enseguida cuenta que surgen principalmente a lo largo del curso del rio Mannu, sobre ambas las orillas, poniéndose cada vez más difusos hacia el interior antes que hacia su desembocadura. Privilegiaron pues el territorio alrededor de aquel río que fue por ellos manantial de grandes recursos pero también vehículo de comunicación con el mar, por cuyo de controlar muy cuidadosamente.


Del nuraghe se logró controlar muchos de estos monumentos y probablemente a comunicar con ellos. Nuracale pudo ser no sólo un centro de coordinación de las actividades de control pero también de aquellas económicas del territorio, y a ello también pudieron hacer jefe los nuragues cercanos, y más tarde las aldeas de época histórica. Todo hoy son claramente visibles los nuragues Giannas a Norte, Mesu ‘e Rios, Santa Bárbara y Salaggioro a este, Salamatile, Bolaola y Ennare a sur además de a algunas tumbas de gigante y muchas aldeas. Tuvo que ser un punto de referencia importante por las tribus que habitaron los territorios circunstante e indudablemente tuvo que ser notado de lejano gracias a su mole y su posición sobre el pianoro.


De la cima del monumento además se escrutó el mar: se observa todavía la costa que se extiende del promontorio de Cornus hasta el de Bosa, viendo claramente también toda la Planargia. El control del mar fue indudablemente importante ya en la edad nuragica y el nuraghe Nuracale puede ser un testimonio de como eso ocurriera de modo muy preciso y seguro.



La posición y la historia, que lentamente con las excavaciones se están reconstruyendo, confirman que del Bronce Final, pero quizás ya del Bronce Reciente, el Nurague Nuracale con su imponente estructura, revistió un importante punto de control del territorio, circunstante y no. Además controló el curso del Riu Mannu, río que corre en el valle de abajo el que cumpliendo un recorrido muy largo desemboca en la localidad de Foghe, en el territorio incluido entre Cuglieri y Tresnuraghes. Esta salida al mar también fue el único arribo seguro por las embarcaciones que llegaron en esta parte de costa. En efecto, la conformación geográfica de la caleta la protege de los vientos, especialmente del viento de mistral que a menudo golpea fuerte sobre toda la isla de Cerdeña. Un ulterior testimonio del empleo de Foghe como punto de desembarco, especialmente en edad romana, es un ancla perteneciente a tal época hallada en mar y actualmente guardada en el museo “G. Sanna” de Sássari, Mastinu A., Tav. LXXXIII,).


La elección del territorio de Nuracale por el asentamiento, con toda probabilidad, fue condicionada pues por la abundante y cercana presencia de agua potable, que debió ser recogida en pozos y manantiales, y que tuvo que aflorar fácilmente como sobre el terreno como aùn hoy sucede en esta zona; de la riqueza y de la fertilidad de los terrenos, debida a la presencia del Riu Mannu, además de la notable presencia de bancos basálticos que afloran todavía hoy en superficie, que resultaron también de fácil extracción con el solo empleo de palancas, (Pes 1954, p. 61.) Pero no sólo: las plataformas basálticas también fueron explotadas como zócalo por la construcción de las estructuras, ahorrando así la fatiga de la extracción. en particular se nota en la construcción de murallas megalíticas que se interrumpen para explotar la roca natural y en la construcción de las chozas N y O, dónde ella sólo fue esbozada y usada a su mismo favor.



05 - las excavaciones



Al interior el monumento presenta muchas fases de vida. En efecto ello ha sido no sólo objeto de interés y ocupación en edad nuragica pero también en las épocas siguientes, permitiendo de certificar en esta zona fases de vida púnica, romana y un intensa de edad Alto Medioevale, importante y bien documentable. De este último período también son los arreglos estructurales del corral. Se localiza en particular un muro dentro del corral risalente a tal época, que tiene una sola cara a vista y es compuesto por bloques de reutilización del nuraghe, sobre todo curtidos de arenisca de la parte alta. El muro tuvo que contener los ya presentes derrumbamientos en el corral de modo de hacer accesible las entradas del mastio y la torre sureste. Al momento de la construcción de este muro, la estructura de arenisca tuvo ya que haber derrumbado y por eso ser claramente anterior a ello. Al interior del corral B, indagado sólo parcialmente, se hallan en predominio fragmentas de cerámica tosca y de estampillada, que encuentran cotejo en aquéllos hallados cerca del Nuraghe Losa de Abbasanta, (Baco 1997, pp. 9-21, tav. IV-XXVIII, XLII, XLIV-XLV, LIV), conteras y paredes de ánforas de transporte, tipo Keay LXII, fragmentos de “brocchette costolate”, sellado claro D decorado, dolos decorados con rayas imprimidas, el todo referible a un período incluido entre V-VI sig. d. C. Del corral también proviene un anforetta púnico y algún otro raro fragmento del mismo período, Usai, Cossu, Dettori 2004, p. 11; Usai, Cossu, Dettori, Manca 2006, pp. 12, figg. 17-18.


De la torre A2, indagada totalmente, provienen en cambio cerámicas referibles sea al contexto tardo romano (cerámica tosca modelada) un anforetta torneado decorado, etcétera, que al contexto del Bronce Final (cuencos aquillados) un ziretto con asas a X, candiles a cuchara etcétera, (Usai, Cossu, Dettori, Manca 2006. Del mismo hueco además provienen diferentes vagos de collar en pasta vítreo azul, verde, azul, en ámbar y un azul decorado con círculos concéntrico azules y blancos. El motivo recuerda aquellos púnicos pero el contexto y la precisa elaboración de lo vago excluye una datación tan antigua. Se piensa bastante a un perpetuarse del motivo y de los colores en edad tardo romana.


El nuraghe también fue frecuentado en una época más reciente, entre lo XV y el XVI sig d. C., como testimonia el platillo de mayólica decorado con sovradipintura polícromo hallado para la mayor parte en la torre A2 y en parte en el derrumbamiento del corral. Y un producto importado por la zona toscana o quizás del alto Lacio. Lleva motivos que posponen al símbolo cristológico de S. Bernardino de Siena, Corsini 1995, p. 74-75, y es pintado con la monograma IHS, Iesus Hominum Salvator, del que se mantienen los estrenos dos cartas, (Subbruzio 2002, pp.154-155, figg. 26-28, 30-31; Usai, Cossu, Dettori 2004; Usai, Cossu, Dettori, Manca 2006).


En el sitio de Nuracale se halla no sólo la presencia de cerámicas de importación, como por ejemplo testimonia el pie decorado de una copa en barniz negro del tipo Campana A., 180-100 a. C., (Tronchetti 1995, p. 167, fig. 16; Tronchetti 1996, pp. 27-29, pp. 36-37, fig. 7, (fig. 2, 1,) pero se tiene también una producción local de barniz negro a pasta gris, que imita por ejemplo la copa de que sobre dicho, y es decorada con un motivo parecido a lo original, segundas mitades del II sec. a. C., (Fig 2, 2), (Tronchetti 1996, pp. 32-33, pp. 40-41, fig. 3). también están presentes en el área otros fragmentos pertenecientes a patere de la misma producción en pasta gris. Eso coloca la población de la zona en una esfera compleja, no aislada, que conoce las realidades cercanas como aquel de Cornus, de dónde verosímilmente por ejemplo provienen algunas copitas en vidrio, IV-V sec. d. C., (Stiaffini, pp. 118-123, tav. XVII, 7; Usai, Cossu, Dettori 2004, p. 13), pero dónde también llega como una producción bien lejana aquel de las ánforas y de los platillos en sellada de producción africana, (Usai, Cossu, Dettori, Manca 2006, p. 12, fig. 17.)


En el silo (G), completamente indagado, el derrumbamiento de la parte alta de la Cortina Norte y del silo mismo, selló una capa nuragica que conservó como por ejemplo restos del Bronce Reciente un brocchetta de cerámica gris. La capa tiene que haber quedado expuesto a largo ya que no se ha podido reconstruir la entera cerámica.


Sea al interior que al exterior del monumento han sido halladas partes del coronamiento del nuraghe: los mensoloni. Se hallan insólitamente ya en las primeras capas, referibles a un período incluido entre V y VII sig. d. C.. Algunos de ellos han sido reutilizados en estructuras de tal período, otros están en posición de caída. La presencia en una capa tarda de un número significativo de mensoloni, más que diez hasta ahora, debería significar que el monumento ha quedado de pie a largo, gozando por lo tanto de una constante manutención.



06 - la aldea nuragica


El nuraghe es circundado por una aldea de notable extensión que testimonia las muchas fases de vida.


Se extiende alrededor del monumento principal, sobre la superficie basáltica que se extiende hacia oeste con respecto del nuraghe y en parte sobre el valle del Riu Mannu, Fig 1, (Usai, Cossu, Dettori 2004, p. 3.)


Frente a la entrada al quadrilobo surgen dos grandes chozas redondas (N) O, y un rasgo de antemurale de edad nuragica, pero también algunas estructuras de edad más tarda, fig. 3, 1. En esta zona se ha localizado un plan de vida Alto Medioeval y de ello provienen como por ejemplo restos de tal época muy interesante, un anforetta de comedor de arcilla clara, pintada con bandas verticales y horizontales de color moreno y tres ziri: uno ha sido hallado íntegro y con su tapadera de piedra todavía en sitio (fig.3) 2, mientras dos en fragmentos, chatos en sitio, con igual dirección de caída, (boca vuelve a SSW y a fondo a NNE), (fig. 3). Uno es completamente reconstruible, fig. 3, 3, mientras lo otro es privo de cuello y dobladillo, fig. 3, 4. Provienen también de la misma zona testimonios de épocas anteriores un sestercio romano de Severo Alessandro, 222-235 d. C., fechable al 231 d. C., RIC 1962, p. 111, n. 517.



07 - alimentación



Desafortunadamente de las excavaciones hasta ahora partidarias no se ha podido cumplir un estudio sobre los restos faunisticos en cuánto la acidez del terreno, debida a la piedra basáltica, adjunta a la fuerte humedad presente en el nuraghe, desmorona los restos haciéndolos no analizables. La mayor cantidad de huesos animales proviene del silo (G), el que pudo ser un vertedero de restos animales en cierto período. Se puede aquí sólo localizar algunas especies con base en pocos dientes guardados: se trata de ovinos, bovinos y cerdos. Pero se refiere a un análisis macroscópico efectuado directamente sobre el campo. Los restos faunisticos hallados dentro del silo son que referirse principalmente a un período incluido entre la edad romana y la época moderna, con base en la datación provista por los restos cerámicos y a la recuperación en el silo mismo de tres cuchillos de hierro de épocas diferentes.


Diferente discurso se tiene que hacer en cambio por las semillas carbonizadas. Se conserva cierta cantidad procedente de un hogar hallado en la habitación superior de la torre centrale y muchos otros, 135 gr en todo, de un hogar hallado al exterior entre las dos chozas N y O. En el primer caso el contexto es mixto, del nuragico al tardo romano, en el segundo es en cambio claramente nuragico como testimonian los restos hallados, entre cuyo se hallan fragmentos de un askos decorado con aretes concéntricos y de un ziro con asas a X, además de muchos otros restos atribuibles al Bronce Final- I Ferro (Campus Leonelli 2000, p. 398, 413, fig. 3; p. 604, 610, fig. 3). en ambos casos se trata de cebada, trigo y alguna legumbre. También en este contexto el análisis está solo macroscópica.


No se excluye que se ejecutara aquí una real tostación de los cereales, que justificaría la elevada cantidad de semillas hallada.


A cada modo, sea la presencia de especies diferentes de animales que de semillas, nos indica que el territorio tuvo que ser bien explotado del punto de vista de la cría y el cultivo. Una integración en el territorio que tuvo que ser total y sobre todo duradera en el tiempo.




Conclusión




el nuraghe Nuracale tiene que haber constituido un punto de referencia en todas las épocas de la historia del territorio de Scano Montiferro. El hecho que se haya provisto en las muchas épocas a la manutención del monumento para hacerlo habitable, modelándolo según las exigencias de las poblaciones que lo han frecuentado en los siglos que se sucedieron, pone en resalto el hecho que tuvo que ser considerado a a lo largo de un punto estratégico, gracias a su posición favorable y los recursos que el territorio ofreció, como hasta ahora se ha tratado de evidenciar.


Aùn mucho se tiene que descubrir sobre este grandioso monumento y solo las excavaciones podrán confirmar o, como más a menudo hasta ahora ha sucedido, desmentir las hipótesis formuladas por nosotros arqueólogos, también proveyendo nuevos elementos de comparación por otros quadrilobados



BIBLIOGRAFIA

:




BACCO G. 1997, Il Nuraghe Losa di Abbasanta. II. La produzione vascolare grezza di età tardoromana e alto medievale, in “Quaderni”, Soprintendenza Archeologica per le province di Cagliari e Oristano, 13, suppl.



CAMPUS F., LEONELLI V. 2000, La tipologia della ceramica nuragica. Il materiale edito., Viterbo, BetaGamma Editrice.



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MASTINO A., Cornus nella storia degli studi, Cagliari, Gasperini Editore.



RIC 1962, Roman Imperial Coinage, Vol. IV, Parte II, Spink & Son, London.



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